El kardex no es un requisito formal: es donde se esconden las pérdidas de su empresa

Muchas empresas llevan un kardex porque la norma lo exige, pero no lo usan para lo que realmente sirve: mostrar dónde se está yendo el dinero sin que nadie lo note. Un saldo que no cuadra, una salida que se registró tarde, un costo promedio que no se actualizó a tiempo — cada uno de esos detalles, acumulado durante meses, se traduce en una utilidad que no coincide con la realidad del negocio.

Un kardex bien llevado hace tres cosas que van más allá de cumplir con SUNAT: valoriza cada movimiento con el método correcto (costo promedio, en la mayoría de los casos), mantiene la trazabilidad completa de cada entrada y salida, y permite conciliar el saldo físico contra el saldo contable de forma periódica, no solo una vez al año.

Esa conciliación periódica es la que revela los problemas mientras todavía se pueden corregir: un faltante que se puede investigar mientras el hecho está fresco, un proveedor cuyo costo subió sin que se actualizara el sistema, un producto que se está vendiendo por debajo de su costo real sin que nadie lo haya notado.

En Accounts Service Inc. diseñamos sistemas de kardex dinámicos, que se actualizan solos a medida que se registran las operaciones, para que esa revisión periódica no dependa de rehacer el archivo cada vez.

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